viernes, 27 de marzo de 2020

¿Cómo gestionar una baja tolerancia a la frustración?




¿Cómo gestionar una baja tolerancia a la frustración?
¿Qué es la frustración?
La frustración es la emoción que se genera cuando no alcanzamos un deseo, una meta o un objetivo planteado. Esto proporciona una sensación de fracaso en la persona. Por otro lado, existen personas que sienten esta emoción cuando pierden en algún juego, cuando su equipo (fútbol, baloncesto, etc.) pierde algún partido o, por ejemplo, un niño cuando su padre/madre no le compra algo que el desea en ese momento. Cuando la frustración aparece por lo anteriormente comentado, es fruto de la falta de paciencia y de no relativizar.
La baja tolerancia a la frustración genera enfado, ira y una mala gestión a la hora de resolver los problemas. Esto conlleva a una desmotivación y al abandono de nuestro objetivo. Además, una baja tolerancia a la frustración nos puede generar una baja autoestima, problemas de conducta y un bajo estado de ánimo.
¿Cómo aprender a tolerar la frustración?
La frustración es una emoción presente en nuestras vidas, no podemos evitarla, pero si aprender a gestionarla de forma adecuada. A continuación, se explica cómo manejar esta emoción de forma correcta en niños y adultos.
En niños:
-          Poner límites y decir NO cuando sea necesario
-          No trasmitir a nuestros hijos que los errores son malos. Es normal y se puede aprender de las situaciones en las que cometemos algún error
-          Cuando los niños se enfaden no buscarle una solución de forma inmediata. Tranquilizarlos y buscar con ellos posibles soluciones.
-          Enseñar a pedir ayuda cuando sea necesario
-          Los padres sois su ejemplo. Mantened la calma ante la frustración, les enseñara a los niños a cómo actuar frente a una situación similar para ellos.
-          Reforzar cuando consiguen resolver el conflicto.
En adultos:
-          Relativizar. No todo lo que deseamos puede ser gratificado.
-          Entender la frustración como una emoción mas presente en nuestra vida. Entenderlo de esta forma hará que normalices la emoción y también lo que se siente en ese momento.
-          Hablar de los errores con naturalidad. No intentes justificarte, cuenta cómo te siente y como lo volverás a intentar. Eres el modelo de tus hijos, tienen que aprender que el fracaso es algo normal.
-          Educación en el esfuerzo. No se sabe cuantos intentos se necesita hasta conseguir un objetivo. Edúcate y educa a tus hijos en el esfuerzo y trabajo contante.
-          Desglosar la meta en objetivos razonables que se puedan cumplir y llevarlos a cabo.
-          Aceptación. Aceptar que, en algunas ocasiones, necesitamos más tiempo para alcanzar la meta deseada.
-          Pensamiento positivo. Cuando fracasamos en un objetivo o meta hay que pensar en; ¿qué harás la próxima vez?
Cuando toleramos la frustración conseguimos una buena recompensa a largo plazo y sobre todo una vida más equilibrada.

Por Patricia Alarcón Sánchez, psicóloga clínica de Centro Sie7e 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hablamos sobre "Mutismo selectivo"